lunes, 26 de enero de 2015

Entreno en la Sierra de Montánchez

El próximo 15 de marzo se celebrará la "I Carrera de montaña Sierra de Montánchez y Tamuja", con salida y llegada en la localidad de Arroyomolinos de Montánchez. José María Díaz, esa mente inquieta a la que la mayoría conoceréis porque es un clásico de las carreras de montaña en Extremadura, está involucrado en la organización de esta prueba, y fue él quien me propuso hacer el recorrido de la misma.
 Lo que en principio iba a ser una quedada más o menos concurrida al final se quedó en un cuarteto, el propio José María, Aurelio del Atletismo Trujillo, Víctor Rodríguez (este no necesita presentación, un auténtico crack y de los mejores de Extremadura) y un humilde servidor. A las 8:00 h. de la mañana del pasado sábado nos dábamos cita los cuatro junto a la Iglesia de Arroyomolinos, y con el mercurio marcando -3ºC comenzamos a dar las primeras zancadas hacia la salida del pueblo. El inicio del recorrido creo que está muy bien pensado, pues tras un breve tramo por el pueblo se accede a un camino suficientemente ancho y llano que permitirá hacer las primeras cribas y que cada un@, en función de su nivel y objetivos de carrera, vaya ubicándose evitando encontronazos y tapones innecesarios. Tras este primer tramo llano, a medida que nos alejamos del pueblo el camino comienza a inclinarse, progresivamente al principio pero cada vez de forma menos paulatina. Se trata de una zona en la que, en función de las fuerzas y nivel de cada un@, se puede correr, pues la anchura del sendero y la vegetación lo permiten, aunque en algunos tramos hace falta limpiar de maleza el recorrido.
Tras recorrer esos primeros kilómetros y alcanzar los 700 metros de altitud, iniciamos una bonita bajada durante la cual, a pesar de no ser muy técnica en comparación con lo que encontraremos más adelante, conviene no descuidarse. El entorno hasta ese momento es espectacular, una senda de terreno bastante compacto rodeada de monte bajo y paisaje típico de la zona en la que estamos nos acompañarán hasta descender a unos 400 metros de altitud. A partir de ahí comienza una subida sin tregua: salvaremos unos 600 metros de desnivel hasta llegar al punto más alto por el que pasará la carrera, los casi 1000 metros en los que se sitúan las antenas, para alcanzar dicho punto dejamos atrás el monte bajo y empezamos a ascender entre olivares en bancales y alguna zona de castaños.  En esa parte del recorrido el terreno es bastante variado, sendero, piedra suelta, rocas y un pequeño tramo de cemento. En cuanto a la dureza, aquí es donde vamos a encontrar las rampas más exigentes del recorrido, con  zonas en las que es imposible correr (al menos para los humanos como yo). Unos doscientos metros antes de coronar las antenas el recorrido nos ofrece un mínimo descanso y en función de como vaya la reserva de fuerzas y la preparación de cada un@, el terreno permite correr.
Desde allí arriba las vistas son espectaculares, podemos contemplar media Extremadura, y dan ganas de sentarse y disfrutar de la panorámica que se nos ofrece, pero no habíamos ido a eso, así que tras las fotos de rigor en el punto más alto de la sierra iniciamos el descenso. Tras unos cientos de metros en los que correremos sobre una pista de cemento, volveremos a la tierra, y tras salvar algún pequeño repecho que a esas alturas ya costaba encarar, iniciamos un descenso espectacular pero en mi opinión bastante peligroso. Se trata de un sendero que discurre entre castaños, y el terreno está compuesto por rocas cubiertas de hojas secas. Es una zona en la que los tobillos sufren mucho, pues los apoyos son sobre superficie dura y aunque intentemos controlar la velocidad de bajada, no siempre va a resultar fácil, pues la pendiente es muy pronunciada, así que cuidado con resbalones y posibles torceduras. En otras carreras de montaña que he disputado, como la del Granito en Quintana o la última que hice, la Subida a Campanarios, las zonas de bajada podían resultar más o menos peligrosas en función de si había llovido o había musgo, etc, pero se trataba de bajadas en las que podías arriesgar y recuperar, algo que aquí yo no veo posible, salvo en algún pequeño tramo. La bajada nos conducirá hasta Montánchez, y tras un rato de callejeo por el pueblo volvemos a las andadas para encarar la parte final de la carrera que nos llevará de vuelta a Arroyomolinos.
Tras superar una zona de falso llano con subidas y bajadas por una senda menos peligrosa que la anterior encaramos la parte final del recorrido y que para mí es la más comprometida. Se trata de una bajada en la que no hay ni camino, ni sendero, ni nada que se le parezca, así que lo que toca es "sálvese quien pueda" y a saltar de roca en roca apoyándose donde cada un@ pueda en función de sus habilidades. Imagino que el día de la carrera esa zona habrá que señalizarla de manera especial, no solo por su peligrosidad, sino por lo fácil que puede ser que los corredores se pierdan. Es una zona que yo hubiese metido en otro punto del recorrido (a mitad de carrera por ejemplo), pero en la parte final de la carrera se va a echar de menos una zona digamos más "corrible". Una vez salvada esta zona tan peliaguda cruzamos un arroyo, giramos a la izquierda y afrontamos el último repecho, unos doscientos metros a través de un bonito sendero que nos conducirá a un camino que atraviesa varias huertas y corrales de ganado para, ya en descenso, volver a entrar en Arroyomolinos y finalizar el recorrido en el mismo punto donde habíamos comenzado tras recorrer 22,7 kilómetros (si la tecnología no me engañó). El recorrido me ha parecido espectacular, y creo que va a poner en valor una zona quizá algo desconocida para algunos, y en mi opinión hacía falta una carrera de montaña en esta parte de Extremadura. Creo que va a gustar mucho entre l@s habituales del circuito FEXME, y seguro que más de un@ se va a sorprender. En conclusión, un recorrido precioso, bastante duro y muy técnico, con algunas zonas realmente complicadas y en las que habrá que extremar las precauciones. A mí me ha gustado mucho en líneas generales, pero creo que la parte final, la última bajada en la que literalmente hay que ir durante bastante rato saltando de roca en roca, puede resultar problemática y yo buscaría un recorrido alternativo.

Muchas gracias a estos tres monstruos de las carreras de montaña, ha sido un lujo compartir entreno con vosotros. Por cierto Víctor, sigo dándole vueltas a la posibilidad de organizar algo en el entorno de la Sierra de Magacela, ya hablaremos...

Nos vemos corriendo.

Enlace al video del recorrido:

https://www.youtube.com/watch?v=vS4V9u2oOiw

lunes, 19 de enero de 2015

IV Media Maratón Los Barruecos

Tras más de un mes y medio sin ponerme un dorsal, la cita elegida para volver a la competición era la cuarta edición de esta media maratón que se celebra en Malpartida de Cáceres y que inauguraba el Circuito de Grandes Carreras en Extremadura. Tras tres ediciones celebradas en el mes de mayo este año la organización decidió cambiar de fecha, todo un acierto en mi opinión y que se ha visto reflejado en un aumento considerable del número de inscritos con respecto a la edición de 2014. 
Ligero calentamiento. Foto: Ariel
La salida estaba prevista a las 11.00 h. de la mañana, así que a las 9:00 h. partía hacia Malpartida la expedición del Club Atletismo Badajoz, compuesta por Alicia, Paco, Guille y yo, acompañados por los amigos Lourdes y Ariel. El día estaba realmente desapacible desde primera hora y durante el trayecto en coche se nos ocurrían mil y una formas más agradables de pasar una mañana de domingo que la que habíamos elegido, pero el caso es que allí estábamos, convenciéndonos de que seguro que al final no sería para tanto eso de la ciclogénesis (los más optimistas incluso aún confiaban en ver el sol durante la mañana...). Llegamos a Malpartida y a pesar de que hay menos corredores de los inscritos (más de uno optó por alargar el sueño ante la mañana que se avecinaba), el ambiente en la zona de salida es bastante bueno. Una vez recogidos los dorsales, cambio de ropa, ligero calentamiento y a la línea de salida. La salida es conjunta para la Media Maratón y el 10,5k, a pesar de lo cuál todo el mundo se lo toma con bastante calma al principio. 
Salida. Foto: Ariel
Tras apenas un kilómetro por el casco urbano cambiamos el asfalto por la tierra compacta de las anchas pistas que nos conducirían hasta el monumento natural de Los Barruecos, y los 3ºC que marcaba el termómetro dan la sensación de ser algunos menos una vez que abandonamos el pueblo, sobre todo en los tramos en que el viento soplaba en contra. Al menos la lluvia que nos acompañó durante el calentamiento y durante los 3 primeros kilómetros no volvería a hacer acto de presencia durante el resto de la mañana, lo cuál fue de agradecer. Poco a poco iban cayendo los kilómetros y a pesar de que iba algo corto de preparación para esta carrera, las sensaciones eran muy buenas. Me fijo en que bastantes corredores llevan zapatillas de trail (los hay previsores) y al poco rato me doy cuenta del motivo, y es que apenas unos metros más adelante la tierra compacta de las pistas por las que transcurre en su mayor parte la carrera se había convertido en un auténtico barrizal debido a las lluvias caídas durante las últimas horas. A esas alturas la carrera ya va poniendo a cada uno en su sitio, y ya hace rato que perdí de vista al amigo Paco Arroba y al resto de corredores que acabarían ocupando las posiciones delanteras, y tras dejar atrás al grupete con el que había compartido kilómetros me engancho con Ángel Fernández, un habitual de las carreras de montaña, y mientras conversamos (él hablaba la mayor parte del tiempo) y comentamos la temporada anterior, las novedades del calendario de la FEXME para 2015 y las pruebas en las que tenemos intención de tomar parte, completamos la primera vuelta al circuito. 
Completando la primera vuelta. Foto: Ariel
No es una media especialmente dura, pero el frío viento en contra, los toboganes del recorrido y el barrizal en que se habían convertido los tramos de tierra endurecieron bastante la carrera, así que con calma seguimos con la charla hasta el kilómetro 15, en el que Ángel sube el ritmo y yo decido no tentar a la suerte y prefiero seguir haciendo mi carrera en solitario, pues ni es la mejor carrera para intentar retar al crono ni el día es el más idóneo. Los últimos tres kilómetros y medio son sobre asfalto, lo cuál es de agradecer en días como ayer, así que poco a poco sigo con el ritmo cómodo que había llevado durante toda la carrera y entro en el pueblo para marcar un tiempo final de 1:44, con muy buenas sensaciones pero deseando terminar, pues el frío era insoportable, incluso a pesar de llevar guantes y correr con mallas largas.
Recta de meta. Foto: Ariel
En la meta me está esperando Paco Arroba, que había parado el crono en 1:24, acabando decimotercero de la general, un auténtico fuera de serie y que yo creo que aún no ha llegado a su mejor versión. Tras la ducha nos reunimos con el resto del grupo y llegan los comentarios post-carrera y nos contamos como nos fue a cada uno: Guille, que había entrenado muy poco a causa de un resfriado, tomó la razonable decisión de abandonar al completar la primera vuelta, Alicia, a pesar de ir corta de preparación fue la sexta mujer en el 10,5k y Lourdes, nuestra amiga de la AACB se subió a lo más alto del pódium en categoría Veterana A, con un tiempo de 1:50. Gracias a todos por compartir este día, el año próximo volveremos a Los Barruecos confiando en que el tiempo sea más benévolo y podamos disfrutar más. A pesar de que el perfil no es el más adecuado si se quieren hacer buenas marcas, esta media merece la pena, el recorrido es precioso, y está muy bien organizada, e insisto en lo acertado del cambio de fechas. 

Ariel, muchas gracias por el espectacular reportaje fotográfico, sin ti no hubiera sido posible.

Nos vemos corriendo.

viernes, 2 de enero de 2015

Volver a empezar

Como cada año por estas fechas todos nos llenamos de buenos propósitos para poner en marcha con el recién estrenado año. Dejar de fumar, perder peso, aprender idiomas, apuntarse a un gimnasio...auténticos clásicos post-navideños entre los que el running destaca sobremanera. Durante las próximas semanas nuestros parques, calles, caminos y vías pecuarias se llenarán de individuos perfectamente uniformados, con las mallas a juego con el cortavientos, con su cinta para el pelo, con sus zapatillas recién estrenadas, todo muy bien conjuntado, con su mp-3 en el brazalete y su gps en la muñeca...si, y también con algún kilo de más fruto de los excesos propios de estas fechas. Ese sería más o menos el retrato robot de los "newcomers" que llenan nuestros pueblos y ciudades cada inicio de año, mucho ánimo y constancia a todos y bienvenidos a este mundillo.
Para los que tenemos el "veneno" inoculado hace tiempo el cambio de año no supone mucho más que una vuelta a empezar de nuevo, seguir disfrutando de este maravilloso deporte con fuerzas renovadas, nuevos objetivos y todo un año por delante para cumplirlos. En mi caso el cambio de año vendrá acompañado de nuevas motivaciones pues durante el mes de diciembre he estado bastante "vago": Un resfriado, diferentes compromisos sociales propios de estas fechas, alguna salida en bici y un calendario de carreras poco atractivo en mi opinión, han dado como resultado un bagaje kilométrico bastante pobre. Ni siquiera acudí a mi tradicional cita con la San Silvestre Dombenitense; el hecho de dejar la inscripción para última hora hizo que al final me quedase sin ella, y aunque otros años he visto que mucha gente corría sin dorsal, no es mi estilo, cuestión de principios. Podría haber tomado parte en alguna "San Silvestre" de las que llenaban el calendario y que afloran como las setas en otoño, da igual que sea el 27 o el 28, pero tampoco lo hice, pues para correr una San Silvestre, he de hacerlo el 31, también es cuestión de principios. Así que empezaré el año con la vista puesta en la Media Maratón de los Barruecos como primera cita destacable para a continuación disfrutar del calendario que han elaborado este año desde la FEXME, así que supongo que la foto que ilustra esta entrada será premonitoria y que durante este año que acabamos de estrenar la mayoría de los caminos me conducirán a algún alto. Por lo demás, os deseo un Feliz 2015 a tod@s los que de vez en cuando os dejáis caer por aquí, que tengáis un gran año en lo personal y en lo profesional, que al fin y al cabo es mucho más importante que esta locura que compartimos, aunque puestos a pedir, pues ya que corremos, que lo hagamos sanos, que las lesiones nos respeten y que sigamos disfrutando al menos como hasta ahora. Y l@s que aún no corréis, si habéis sido buen@s aún estáis a tiempo de escribir la carta a los Reyes Magos, igual os hacen caso y os convierten en uno de es@s "newcomers" como los que describía al principio y, quien sabe, algun@ igual se engancha y se une a la tribu.

Nos vemos corriendo. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

V Subida a Campanarios

La temporada de Carreras de Montaña en Extremadura está a punto de finalizar y lo hará de manera exitosa pues, poco a poco, son cada vez más l@s aficionad@s que se animan a tomar parte en las pruebas organizadas por la FEXME, que ven como el número de participantes va aumentando en cada edición. El pasado domingo 30 de noviembre tuvo lugar una de esas carreras que, temporada tras temporada, y gracias al excelente trabajo de sus organizadores, se ha convertido en cita obligada entre los amantes del trail: La Subida a Campanarios, que este año cumplía su quinta edición.
Perfil de la carrera
El año pasado finalmente no pude disputarla, así que en esta ocasión tenía la fecha del último fin de semana de noviembre marcada en el calendario desde hacía meses. La salida estaba prevista a las 11:00 h. de la mañana, así que a las 7:40 h. poníamos rumbo hacia Casas del Monte, en esta ocasión compartiendo expedición con la amiga Lourdes de la AACB, compañera habitual de entrenamientos y que había elegido esta carrera para "tomar la alternativa" en las carreras de montaña. Tras algo más de dos horas de viaje y acompañados durante bastante rato por una espesa niebla llegamos a Casas del Monte tan pendientes del cielo como de la carretera, pues la posibilidad de lluvia durante la carrera aún no estaba descartada. Tras la liturgia habitual de recogida de dorsales, cambio de ropa, fotos y visitas de rigor al WC nos dirigimos a la zona de salida, situada en la Plaza de los Morales.
Calentamos con un pequeño grupo de corredores entre los que se encuentra Rafael Bernal, del Trail Comesuelas, que ya había disputado esta carrera y nos avisa de la dureza del recorrido y del "final trampa" de la misma, pues la llegada al pueblo pica hacia arriba y pasa factura al final, algo que pude comprobar poco después.
Salida
Una vez realizado el control de dorsales nos dirigimos al arco de salida mientras la organización insiste a través de la megafonía en la necesidad de extremar las precauciones durante todo el recorrido, ya que las lluvias caídas durante los últimos días y la cantidad de agua que llevaban los arroyos que cruzaríamos iban a dificultar bastante el desarrollo de la carrera. Poco después de las 11:00 h. tomamos la salida un@s 160 corredor@s, y me sorprende que el ritmo es bastante vivo ya desde el inicio, el personal tenía ganas de marcha. Tras un breve tramo llano callejeando por el pueblo en el km.1,5 giramos a la izquierda y cambiamos el empedrado de las calles de Casas del Monte por una pista forestal y empezamos a subir. A partir de ahí, no hay tregua. Un poco más adelante, casi a la altura de la señal del km.2 piso una roca mojada y caigo sobre el costado izquierdo golpeándome la rodilla, la cara externa del muslo y la mano izquierda. Ha sido solo un susto de modo que continúo pero siendo aún más consciente de lo peligrosa que iba a resultar la carrera, pues el recorrido era una auténtica pista de patinaje. Mis pensamientos se ven corroborados por una tablilla en la que se puede leer "Zona Peligrosa", una de las indicaciones que la organización había dispuesto en las zonas con un mayor riesgo de caídas. Atravesamos una zona de piedras sueltas y siento un cosquilleo en mi pierna izquierda, me toco creyendo que se trata de algún insecto y me doy cuenta de que me he llenado la mano de sangre, me miro la pierna izquierda y veo que voy hecho un cristo, muy aparatoso, mucha sangre, pero no siento ninguna molestia, así que me olvido de las heridas, me centro en ver por donde piso y a seguir ascendiendo, ¡¡no hay dolor!!.
Paso por el Arroyo de las Gorroneras
Fotografía cedida por Ana
En el km.5 hay otra tablilla marcando una nueva zona peligrosa, y esta es peligrosa pero de verdad, durante un kilómetro hay que atravesar varios arroyos y zonas de roca mojada mientras salvamos un desnivel positivo de 150 metros. A esas alturas de carrera somos varios los que hemos sufrido alguna caída y ya se han producido varios abandonos, así que con mucha prudencia y sin dejar de mirar por donde piso, lo cuál es un gran esfuerzo, pues las vistas y el paisaje son espectaculares, dejamos atrás Malpaso y nos dirigimos hacia Piedras Labradas, lugar donde está ubicado el segundo avituallamiento y punto más alto del recorrido, por encima de los 1.000 m. de altitud. Paro unos segundos para tomarme un gel y un vaso de agua y en ese momento soy consciente de lo acertado de mi decisión de correr con manga larga, pues el viento va a soplar en contra durante todo el descenso. Tras reanudar la marcha durante medio kilómetro campo a través iniciamos un descenso vertiginoso que se prolongará hasta el kilómetro 9, y durante ese tramo hago el recorrido yo solo, pues la corredora del Solorunners de Ávila con la que había hecho prácticamente toda la subida hasta Piedras Labradas se marca un descenso que hubiese firmado el mismísimo Kilian Jornet, dejando atrás a varios corredores a un ritmo frenético. Esta parte la hice con bastante prudencia, y más después de haber probado el suelo; se trata de una parte muy técnica, con mucho desnivel y roca suelta, pero incluso las zonas de pradera aparentemente menos peligrosas se habían convertido en auténticas trampas debido a la lluvia.
En pleno descenso.
Fotografía cedida por Diego
Una vez superada la zona más conflictiva y viendo que voy bastante fresco empiezo a soltarme y a acelerar y durante el último tramo de roca suelta antes de llegar a la pista de Jarilla supero a varios corredores, un grupo de 3 que me habían alcanzado subiendo y unos cuantos más a los que no había visto durante toda la carrera.  Ya en la pista de Jarilla voy a tope y llevo el mismo ritmo que podría llevar en cualquier prueba llana, mientras sigo dejando atrás a corredores durante algo más de un kilómetro. Justo al entrar en la pista de Casas del Monte doy alcance a la corredora del Solorunners y juntos afrontamos los últimos 2 kilómetros. Me comenta que va mal porque tiene ampollas en los pies y yo también me veo obligado a moderar el ritmo, pues al volver a correr sobre llano noto los cuadriceps muy cargados como consecuencia de la última bajada y, ahora sí, un dolor en la pierna izquierda a consecuencia de la caída, así que la última subida antes de llegar al pueblo, la de Los Cobachos, la hacemos andando y en ese momento recuerdo lo que nos comentaba Rafael Bernal en la salida, ese "final trampa" al que él se refería. Una vez superado este último escollo vuelvo a correr, apenas nos quedan 300 m., entrada en el pueblo y llegada de nuevo a la Plaza de los Morales entre aplausos y con un tiempo final de 1:38:41, tras 15 kilómetros de auténtico disfrute por unos parajes dignos de un cuento de hadas. A continuación espero a la llegada de Lourdes, a la que no he visto durante toda la carrera, y una vez que hace su entrada en meta nos dirigimos al albergue para ducharnos y volver a la entrega de premios y disfrutar del concurso de tortillas que cada año pone el broche final a esta preciosa pero exigente carrera de montaña y a la programación del Otoño Mágico del Ambroz.
Concurso de tortillas
Luego llegó la anécdota final, y es que "me tocó" junto a otros dos corredores ser jurado del concurso de tortillas, con lo cuál, tras el esfuerzo de la carrera tuve que "hacer el esfuerzo de degustar 13 tortillas" a cuál de ellas más ricas y bien presentadas. Y con ese buen sabor de boca (nunca mejor dicho) regresamos a Badajoz tras un día memorable y con el firme propósito de volver el año próximo. En definitiva, un recorrido fantástico, con durísimos tramos de subida, bajadas vertiginosas, trochas, zonas de roca suelta, cruces de arroyos y  pocos tramos de pista, todo ello enclavado en un entorno natural incomparable.

Me gustaría felicitar a la  FEXME por la buena organización de la carrera y por fomentar la participación de los más jóvenes y mantener la categoría inclusiva, logrando que tod@s puedan disfrutar del deporte en plena naturaleza. También espectacular el trabajo de la Dinamización Deportiva del Valle del Ambroz y la labor de los voluntarios, sencillamente de 10, la señalización perfecta en todo momento, y el trato a los corredores excelente.  Por último, agradecer el apoyo y la hospitalidad a la gente de Casas del Monte, que crean un ambiente increíble en la meta, animando y aplaudiendo la llegada de todos los corredores.  ¡¡Nos vemos el año próximo!!

martes, 4 de noviembre de 2014

Trail por la Senda de los Puentes del Ortiga

Inauguramos el mes de noviembre y continuamos con la progresiva huida del asfalto, buscando nuevos escenarios donde representar esta continua obra hecha a base de zancadas. El pasado sábado, día de Todos los Santos, nos levantamos con ganas de hacer algo de deporte en plena naturaleza y, aprovechando que pasábamos el fin de semana en La Haba, que mejor lugar que salir al encuentro del Río Ortiga, que por estas fechas y gracias a las prematuras lluvias caídas en Septiembre, lleva una notable cantidad de agua.
Puente de La Pared
El sendero PR-BA 179 también conocido como Ruta de los Puentes del Ortiga es uno de los senderos homologados por la FEXME (Federación Extremeña de Montaña y Escalada). Se trata de una ruta circular que tiene su salida y llegada en la localidad de La Haba. Si bien la ruta está pensada para el senderismo, tiene algunos tramos que son espectaculares para la práctica del trailrunning. La distancia total de la ruta es de algo más de 31 kilómetros, algo que para muchos puede ser una distancia excesiva, salvo que se esté preparando una prueba de larga distancia. La mayor parte de la ruta transcurre entre dehesas de encinas, aunque a medida que nos aproximamos al lecho del río Ortiga va ganando protagonismo la vegetación de ribera.
La mayor parte de la ruta discurre por anchas pistas forestales en buen estado y aptas para rodajes tranquilos, pero hacia la mitad del recorrido, justo cuando salvamos el río a través del puente de la Pared, encontramos un sendero que serpentea paralelo al río y que es un auténtico lujo para los que nos gusta huir del asfalto y disfrutar de las zancadas en plena naturaleza. La longitud total del sendero es de unos 6 o 7 kilómetros, dando comienzo unos 2 kilómetros al oeste del puente de la Pared y finalizando en el Puente de la Antigua. Durante todo el trayecto nos acompañará el sonido del agua, sobre todo a partir de estas fechas y hasta la primavera, pues el Ortiga es un río no muy caudaloso, por lo que algunos veranos va prácticamente seco. El sendero discurre entre fresnos, chopos y monte bajo, siendo en algunas zonas la vegetación bastante frondosa y la visibilidad reducida, por lo que deberemos estar atentos para evitar algún accidente ya que es muy habitual encontrar grupos de ciclistas que aprovechan este entorno para practicar mountain bike.
En cuanto a la dificultad técnica, se trata de una ruta sencilla, pues no encontraremos raíces ni zonas con mucha roca suelta ni grandes desniveles; quizá el principal escollo sea alguna zona de umbría donde se acumula más barro, sobre todo en los meses más lluviosos y en los que el río prácticamente "invade" el sendero en algunos tramos. Eso sí, si bien se trata de una ruta fácil, es recomendable el uso de calzado específico de trail para evitar sustos. Si vivís por la zona de La Serena o Vegas Altas o estáis de paso y tenéis tiempo, os recomiendo que hagáis una tirada por este entorno, merece la pena. Y haced caso a Iron Maiden: Run to the hills...

lunes, 20 de octubre de 2014

XIV Media Maratón Virgen de las Cruces

Como cada octubre desde hace ya catorce años, el Ayuntamiento de Don Benito y el Club Maratón Vegas Altas organizan esta carrera que, a pesar de lo saturado del calendario, sigue manteniéndose como una cita obligada, sobre todo entre los atletas de las comarcas más cercanas, La Serena y Vegas Altas. Este año  tomamos la salida unos 200 atletas.
Se trata de una carrera muy bien organizada, perfectamente medida y que discurre casi en su totalidad por pistas forestales, teniendo solamente 2 kilómetros de trazado urbano, y en mi opinión, ese es un detalle a mejorar. Por lo demás, un trato al corredor excelente, avituallamientos cada 5 kilómetros con agua e isotónica, fruta y pizza en meta, y una generosa bolsa del corredor que incluía agua, varias piezas de fruta, camiseta técnica conmemorativa, gorra de tejido técnico, muñequera portallaves, medalla de finisher, etc. El hecho de que no haya premios en metálico "espanta" a la que podríamos considerar "élite regional" que desde hace varias ediciones no acude a disputar esta prueba, de marcado carácter popular. En cuanto a la carrera en sí, el día amaneció perfecto: Muy buena temperatura, ausencia de viento y buen ambiente desde primera hora en la Plaza de España de Don Benito. Se daban todos los ingredientes para disfrutar de una gran mañana de atletismo...todos menos el principal...Una gastritis que venía arrastrando desde el día anterior daría al traste con las esperanzas con las que afrontaba esta carrera, borrando de un plumazo las buenas sensaciones y los buenos entrenamientos con los que la había preparado. A pesar de que por la mañana mi estado de salud era algo mejor que la noche anterior, ya desde el inicio de la carrera notaba que algo no iba bien y que acabaría teniendo problemas. 
Desde el inicio me ubico con un grupo de cinco atletas de diferentes clubes y empiezan a caer los kilómetros uno tras otro a un ritmo de 4:20, intentando centrarme en la carrera y confiando en que con el paso de los kilómetros mis molestias estomacales remitiesen. En torno al kilómetro 7 me planteo parar, pues siento un constante dolor abdominal que provoca que cualquier ritmo de carrera sea incómodo para mí, pero decido seguir adelante descolgándome del grupo en el que iba y tomandomelo aún con más calma. El paso por el kilómetro 10 lo hago en 47 minutos, y el kilómetro 13 lo hago justo en una hora, sorprendido porque a pesar del malestar que me acompaña desde la salida, los ritmos no son malos. Esta parte de la carrera, la que transcurre entre los kilómetros 11 y 15 es una zona de toboganes con fuertes desniveles que discurren por un entorno espectacular pero que son objeto de controversia entre los participantes. A mí me encantan, de hecho, es la parte de la carrera que más me gusta, pero entiendo a aquellos que afirman que no tiene sentido meter esos 4 kilómetros que solo sirven para romper el ritmo y evitar hacer una buena marca en la línea de meta, y que bien podrían ser sustituidos por más kilómetros dentro del casco urbano. Para los que no conocéis esta carrera, es como si de repente durante esos 4 kilómetros nos metiésemos en un circuito de cross: Cuestas con importantes desniveles, barro, giros de 180º...vamos que o lo amas o lo odias, pero es una zona que no deja indiferente a nadie. En la citada zona y a pesar de que lo irregular del terreno me obliga a bajar considerablemente el ritmo adelanto a varios atletas casi sin querer, lo cuál me anima y reconforta, pues parece que los entrenamientos en cuestas y las varias tiradas semanales por el Parque de Tres Arroyos que realizo últimamente están dando resultado, así que con esa inyección de moral encaro la parte más favorable de la carrera, kilómetro 15, el crono marca 1:09, restan 6 kilómetros de llano y en ligera bajada hasta llegar de nuevo a Don Benito, con lo que después de todo parece que se pueden "salvar los muebles". 
Pero justo cuando atravieso la pasarela de piedra que sirve para cruzar el río Ortiga el dolor en el abdomen comienza a agudizarse, empiezo a sentir náuseas y tengo que parar, pues el asunto se pone feo de verdad. De ahí al final un calvario, alternando tramos andando con tramos corriendo, olvidándome de mirar el tiempo y albergando serias dudas sobre si sería capaz de terminar o no. A dos kilómetros y medio de meta me rescatan dos buenos "samaritanos" del Club Maratón Cáceres que, al verme parado, empiezan a animarme y aflojan su ritmo diciéndome que me enganche a ellos y continúe, cosa que hago, pero apenas puedo completar 300 metros, así que les agradezco el detalle y les digo que sigan pues no voy a poder aguantar ni siquiera ese ritmo, por lo que continúo solo ese último tramo de carrera. Por fin el último kilómetro, vuelta al asfalto, calle Miguel Arias, giro hacia la Plaza de España, miro el reloj sobre el arco de meta y veo la minutada que, visto lo visto, ni me importa, pues al menos logré terminar. Un tiempo final de 1:52:51 como colofón a una mañana para olvidar. Al menos ganó el Atleti, que siempre ayuda. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Un poco de "Urban trail" en Badajoz

Flat is boring. Así reza el eslogan de una conocida marca muy popular entre los corredores de montaña. Y la verdad es que lo es, al menos para mí, cada día más. Desde hace algún tiempo tengo la intención de, poco a poco, ir dejando de lado el asfalto para centrarme más en carreras de montaña. El año pasado tomé parte en la I Subida a la Lamparona y la experiencia fue de lo más gratificante (espero que la FEXME vuelva a incluir esta prueba en el calendario), y este año participé en la Carrera de montaña Ciudad del Granito, que se disputa en Quintana de la Serena, y a pesar de la dureza de los casi 28 kilómetros de que consta esta prueba y de lo que sufrí, nada más cruzar la línea de meta el primer pensamiento fue volver a la siguiente edición. 

Una inoportuna lesión en el soleo de mi pierna derecha y la falta de entrenamiento adecuado han evitado que volviese a este tipo de carreras antes del parón estival. Uno de los problemas que veo a la hora de afrontar este cambio es que no puede hacerse todo lo progresivamente que a uno le gustaría, pues salvo excepciones en las que se incluyen carreras de promoción, las pruebas del calendario FEXME suelen ser muy duras, no solo en desnivel, lo cuál es lógico si hablamos de montaña, sino en cuanto a distancia. El otro problema es que Badajoz no es el mejor entorno posible a la hora de realizar entrenamientos específicos para afrontar carreras de montaña, pero como se suele decir, "en todas partes cuecen habas". 
Una de las opciones es el Parque de Tres Arroyos (San Isidro para los amigos), pero no siempre apetece coger el coche para ir a entrenar o bien la tirada no es suficientemente larga como para ir y volver corriendo, así que últimamente estoy entrenando en el entorno del Arroyo de los Rostros y caminos aledaños, donde se pueden encontrar bastantes cuestas, algunas con un desnivel considerable y zonas de piedras sueltas. El circuito es bastante completo: Se puede acceder desde el camino que va paralelo a la Nacional V, sentido Madrid; se trata de un camino llano que discurre entre maizales y por el que recorreremos unos tres kilómetros que nos servirán para calentar. A la altura de la rotonda que da acceso a la A-5 tenemos que cruzar la carretera y seguir unos metros en dirección a Cerro Gordo, y unos 100 metros antes de la rotonda que da acceso a este barrio pacense, tomaremos el primer camino que sale a la derecha, y que cruza bajo la A-5. 

Justo entonces encontramos una cuesta con un desnivel enorme y con roca suelta, y a partir de ahí y conforme se avanza hay distintas opciones para completar un entreno de trail con cuestas, terreno roto, algún sendero poco transitado, y que nos permite volver por donde hemos venido o hacer un recorrido circular que nos llevará de vuelta a Badajoz por el camino de Los Rostros en dirección a La Atalaya y la Carretera de la Corte. Si optamos por esta segunda alternativa, una vez en el camino de los Rostros, a la altura de la estación eléctrica de Cerro Gordo, podemos tomar el camino que sale a la izquierda que nos conducirá hacia el Parque de Tres Arroyos para seguir con el entrenamiento y completar una distancia de unos 20 kilómetros. Así que con estos mimbres cuando esté en Badajoz y con los de la Sierra de Magacela los fines de semana que me escape a La Haba iré acumulando kilómetros y cogiendo forma para lo que se avecina.

Bye, bye road.