martes, 17 de marzo de 2015

Crónica I Carrera de Montaña Sierra de Montánchez y Tamuja

Domingo, 15 de marzo. 8:55 de la mañana. Última revisión. Todo en orden: geles, protección solar, portadorsales, que no se escape ningún detalle. Cierro la puerta del garaje y pongo rumbo hacia Arroyomolinos de Montánchez para afrontar la primera edición de esta carrera de montaña que estoy convencido que ha llegado para quedarse y que va a convertirse en cita obligada en el calendario. Conduciendo por la EX-A2 en dirección a Miajadas se puede apreciar la Sierra de Montánchez, las antenas que la coronan, y a las que dentro de un rato tocaría enfrentarse...uf, subidón de adrenalina mientras en la radio del coche suena "I wanna be somebody" de W.A.S.P, dicen que la música amansa a las fieras...todo depende del tipo de música y de la fiera en cuestión. En mi caso no funciona. 
Salida
A las 9:40 llego a Arroyomolinos y tras dejar el coche en el parking habilitado a la entrada del pueblo, en el polideportivo municipal, me dirijo a la salida para recoger el dorsal. El ambiente es muy bueno, como suele ser habitual, y el día acompañaría, si bien a esa hora la temperatura aún era baja. Me encuentro con Víctor Rodríguez, del Villanueva corre...y mucho, con el que hice el recorrido de la carrera hace un par de meses  y me comenta que no está bien porque ha pasado algún problemilla de salud, al final acabó tercero de la general, un auténtico crack. Me dirijo a cambiarme, caliento un poco, pues sobraría tiempo de entrar en calor, y de nuevo a la línea de salida. Con un pelín de retraso sobre la hora prevista comienza la fiesta. Bocinazo de salida y tras unos metros callejeando por Arroyomolinos giro a la izquierda para salir de la población y a divertirse. Tras unos primeros metros por un camino con suficiente anchura y que sirve para que cada uno nos vayamos ubicando, el recorrido comienza a endurecerse y a anunciar lo que vendría después. El camino no tarda mucho en convertirse en un bonito sendero que serpentea por la parte umbría de la sierra para ir ganando altura poco a poco. A pesar del poco tiempo que ha transcurrido, la carrera ya va totalmente rota, y la serpiente multicolor que va ascendiendo a lo largo del sendero cada vez está más fragmentada, y la prueba va colocando a cada uno en su sitio.
Primer avituallamiento
Yo me sitúo en medio de un grupo formado por quince corredores, y que a medida que vamos subiendo va perdiendo unidades. Tras superar una primera zona con desniveles bastante exigentes el sendero gira hacia la derecha y atraviesa un espectacular mirador natural desde el que puede contemplarse una extraordinaria vista de Arroyomolinos. Ahora toca bajar, se trata de la primera gran bajada del día, y la menos técnica. En ese momento, el grupo de quince se ha convertido en un grupo de siete, y, lógicamente, paso de estar en medio a ser la cola de grupo, por lo que me hago a la idea de que voy a ser el siguiente damnificado. La bajada nos lleva al primer avituallamiento, donde además de los voluntarios se habían dado cita un buen número de senderistas que se volcaron dando ánimos a los corredores. Paro a beber y a tomarme el primer gel y esos veinte segundos son suficientes para que pierda definitivamente contacto con el grupo, tarde o temprano tenía que ocurrir. A partir de ese momento la sensación es indescriptible, en soledad y sumergido en el silencio, tengo la sensación de estar haciendo uno de mis entrenamientos en lugar de tomando parte en una concurrida carrera.
Cerca de la cima
Así paso un buen rato hasta que llego al siguiente avituallamiento, donde vuelvo a retomar el contacto humano y junto a un corredor cacereño me dispongo a afrontar las rampas más duras de la carrera, a partir de ese momento y durante bastante rato, tocaría andar. Tras superar esas durísimas rampas por fin se ven las antenas, y aunque aún queda un buen tramo de dureza hasta coronar los casi mil metros de altitud, al menos el terreno da un respiro y en esta zona se puede correr a ratos. Una vez alcanzado el punto más alto de la prueba y tras salvar un estrecho paso en la roca perfectamente señalizado por dos voluntarios comienza la primera parte del descenso, una zona con cierta dificultad técnica pero nada comparable a las dos que aún quedaban por superar. Procurando no levantar mucho la vista del suelo y extremando la precaución, en una de estas veo al amigo José María Díaz encaramado en una roca y cámara en mano, apenas tengo tiempo de saludarle y me pierdo sierra abajo mientras sorteo rocas y matorral a través de un "sendero" que es más fruto de mi imaginación y que de no ser por la excelente señalización y el gran número de balizas hubiese sido imposible de seguir. Tras una zona de falso llano y un pequeño repecho nos sumergimos (en plural, pues de nuevo corro acompañado) en la primera gran bajada del día, el sendero de piedras cubierto de hojas secas cuya peligrosidad aún tenía fresca en la memoria tras el entreno realizado en el mes de enero.
Todo lo que sube...baja
Extremando la precaución bajo todo lo deprisa que mi responsabilidad y mis tobillos me permiten, y tras varios giros a derecha e izquierda, y sin despegar la vista del suelo, cuando después de un buen rato levanto la mirada, me doy cuenta de que estoy en el casco urbano de Montánchez. Parada de algo más de un minuto en el avituallamiento situado en el parque, ingesta de gel, agua y gominolas, algo de charla con un par de "damnificados" que estaban esperando a que les atendiesen y vuelta a las zancadas. Tras un rato de callejeo por Montánchez, abandono el pueblo hacia un camino en muy buen estado, km. 15, dos horas de carrera, ya solo queda la traca final: La peligrosa y eterna bajada que nos conducirá de nuevo hacia Arroyomolinos, especialmente con dos kilómetros (del 17 al 19) de los que quitan el hipo. Eso sí, tan peligrosa como alucinante. Tras un buen rato jugándonos el físico mientras serpenteamos y dando gracias por la ausencia de lluvia de las últimas semanas, nos lanzamos por una roca que pone fin a la bajada y tras girar a la izquierda afrontamos la última subida de la carrera, la que nos llevará al último avituallamiento donde un grupo de siete u ocho voluntarios siguen alentando a los corredores. Esto ya está hecho, tras salvar una pequeña zona de piedras sueltas, giro a la derecha y entrada en Arroyomolinos, ya se escucha la megafonía aunque la meta aún no se ve, y en ese momento mis maltrechas piernas parece que vuelven a la vida, los gemelos que hace un rato se habían subido obligándome a parar están como nuevos, última curva, escucho mi nombre por la megafonía y paro el crono en 2:47. Hacía mucho que, a pesar de la dureza, no disfrutaba tanto en una carrera. Gracias a Diego, a José María y al resto de fotógraf@s por las fotos que ilustran esta entrada y que os tomo prestadas.
Misión cumplida

Como viene siendo habitual en el circuito FEXME, un diez para la organización de la carrera, el trabajo de los voluntarios espectacular, la señalización perfecta, el recorrido....no tengo palabras para describirlo. Tengo el presentimiento de que he corrido la primera edición de la que va a convertirse en una carrera clásica en los próximos años, el tiempo lo dirá, y eso será gracias a mucha gente que durante meses ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo para que esto haya salido así de bien.Voluntari@s, FEXME, Mancomunidad Sierra de Montánchez y Tamuja y también el gran José María Díaz, gran corredor y mejor persona, que me consta que ha sido parte muy importante en este éxito.

Gracias. Nos vemos corriendo. 

martes, 10 de marzo de 2015

Entreno dominical en la Siberia Extremeña

Una vez más, aprovechando que pasábamos el fin de semana en Herrera del Duque, no perdí la oportunidad de entrenar por los parajes que esconde la comarca de La Siberia, desconocida para muchos, y por suerte, cada vez más conocida por mí, aunque aún me queda mucho por descubrir. 
Inicio de la ruta
Con un mes de marzo bastante cargado de competiciones, primero será la I Carrera de montaña Sierra de Montánchez y Tamuja, luego la IX Carrera por Montaña Sierra de Tentudía, para finalizar con la Subida al Convento de La Lapa, era "obligatorio" aprovechar la estancia en estas tierras para seguir con la puesta a punto. De los muchos parajes que cualquier amante del trail y las carreras de montaña puede encontrar en los alrededores de Herrera del Duque, en esta ocasión me decanté por el entorno del paraje de Las Navas. Saliendo de Herrera del Duque en sentido Ciudad Real por la N-502 encontramos un camino asfaltado que sale a la izquierda de la carretera y es el que debemos tomar. Este camino que conduce hasta la planta embotelladora de Nestlé Waters debemos abandonarlo en su punto más alto, en el Puerto de Las Navas. 
Vistas de la caseta forestal
El coche puede dejarse a la izquierda, en una pequeña explanada que hay junto a la caseta forestal. Cruzamos el camino que hemos recorrido en coche y justo enfrente sale un cortafuegos que es el que debemos tomar. Las primeras rampas son durísimas, y es recomendable realizar un buen calentamiento antes si se quieren afrontar corriendo, para evitar males mayores. Una vez salvadas las primeras rampas, con pendientes superiores al 25%, el cortafuegos nos permite ir cresteando durante todo el recorrido, convirtiéndolo en un duro pero divertidísimo rompepiernas, una especie de montaña rusa natural que, al discurrir por la parte más alta de la sierra en lugar de serpentear por las laderas, hace que no haya tregua, y durante todo el recorrido se combinan cortas pero durísimas subidas con descensos vertiginosos, apenas hay dos o tres zonas que podrían considerarse de "falso llano",
 y en las que es posible correr a buen ritmo mientras disfrutamos del entorno, a la derecha la panorámica del cada vez más lejano Castillo de Herrera con el municipio a sus pies, y a la izquierda el paraje de Las Navas, el arroyo Benazaire y el Cerro del Cabezo. El cortafuegos nos llevará hasta la altura del vecino municipio de Fuenlabrada de los Montes, pasando por el Cerro del Cubo, uno de los puntos más altos del recorrido.  El terreno es en su mayoría tierra y roca suelta, con varios tramos bastante peligrosos, sobre todo a la hora de bajar, aunque también encontraremos algunos tramos de tierra más compacta y hierba. 
Con respecto a la altimetría, no hay grandes diferencias de altitud, pues siempre estaremos corriendo entre 600 y 760 metros, eso sí, como ya señalé antes, los ascensos y descensos son muy pronunciados, lo que endurece bastante el recorrido. Por supuesto, recomendable calzado específico a la hora de aventurarse por estos parajes, de hecho, en la última bajada, ya de regreso al coche, tuve un pequeño susto, pues al calzar zapatillas de trail ligero, con un taco no muy agresivo, casi doy con mis huesos en el suelo en una zona con bastante roca suelta. A tod@s l@s que os guste dar zancadas en plena naturaleza os recomiendo una escapada por esta zona de Extremadura, no os arrepentiréis.

Nos vemos corriendo.

lunes, 2 de febrero de 2015

31º Cross Popular Vuelta al Baluarte

Un año mas, conforme avanza el mes de enero, comienzan a dejarse ver por las calles y parques de Badajoz nuevos corredores, muchos más de los habituales, que han desempolvado las zapatillas para empezar/volver a correr y que, ¿por qué no? deciden ponerse un dorsal (en muchos casos por vez primera) y tomar parte en esa multitudinaria carrera que cada invierno se disputa en el centro de Badajoz. 
Se trata de una carrera especial, de marcado carácter popular, y que encierra multitud de historias personales, y estoy convencido de que para mucha gente marca un punto de inflexión. Corría enero de 2010 cuando decidí inscribirme en el Cross del Baluarte y unas semanas antes me calcé mis viejas Mizuno que llevaban una buena temporada descansando, y comencé a entrenar sin orden ni concierto para preparar mi primer Baluarte. El día de la carrera, una fría y soleada mañana similar a la de ayer, entre nervios de novato e ilusión, crucé la meta 35 minutos después de tomar la salida, exhausto. Hace dos años, tras decidir unirme al Club Atletismo Badajoz, me disponía a disputar mi primer Baluarte enfundado en la blanquinegra, pero finalmente, un resfriado que se empeñó en hacerme compañía durante más tiempo de lo debido hizo que solo pudiera coger la camiseta y acercarme a hacerme la clásica foto en la "Fuente de los Cabezones". Floren, Cantillo, Víctor Sánchez, David Casco, Ricci, Mar...unos ocho o nueve como mucho, nada que ver con la foto de las dos últimas ediciones.
El caso es que es una carrera que no me atrae desde el punto de vista deportivo, es una distancia que no se me da bien, en la que el año pasado logré correr en 29 minutos, de tal modo que el motivo de tomar parte en ella cada año es meramente sentimental. Así que como no tenía ningún objetivo de tiempo personal, la idea era hacerla en grupo, junto a algun@s compañer@s que llevasen un ritmo cómodo y con la única intención de disfrutar de la fiesta del atletismo. Y esa era la idea, pero la semana pasada, Lourdes me propuso que le echase un cable, que ella si quería hacer una buena carrera, hacer un buen tiempo, y había pensado en pegarse a mí el máximo tiempo posible hasta que aguantase. Le dije que no hacía falta hacerlo así, que le haría de liebre durante todo el recorrido. Es algo que no había hecho nunca, ir marcando ritmos para ayudar a otra persona a conseguir sus objetivos, así que era un aliciente más para tomar parte en el Baluarte. A las diez de la mañana, tras aparcar y colocarme el dorsal, me encamino hacia la "Fuente de los Cabezones", sitio elegido para la foto de grupo. 
Los únicos compañeros a los que veo son Nando, con su inseparable cámara, y al que agradezco las fotografías que ilustran esta entrada, y Paco Arroba, con el que comparto calentamiento y confidencias. A las 10:30 horas, foto de grupo, saludos entre compañeros, más calentamiento y a la línea de salida que esto empieza. Decidimos ubicarnos delante del todo pero en el lado izquierdo, lo cuál, un año más, ha sido una decisión acertada, pues no molestamos a los más rápidos ni tenemos que ir apartando a los lentos que se colocan delante para salir en las fotos. Tras los primeros metros, vamos poco a poco incorporándonos al lado derecho de la carretera, y a la altura del paso por el avituallamiento, ya llevamos el ritmo objetivo. Esta carrera es multitudinaria, sin embargo, este año me daba la sensación de que la participación era menor que en ediciones anteriores, algo que después pude corroborar al comprobar el número de llegados a meta: 1042, cuando los 1500 dorsales se habían agotado, sinceramente me parece lamentable que haya tal cantidad de gente que se inscriba para luego no disputar la carrera, provocando que haya personas que se queden sin correr o que tengan que hacerlo con el dorsal de otros. Soluciones: Varias y fáciles, interés por solucionarlo: cero. 
En cuanto a la carrera en si, no hay mucho más que contar, es una prueba muy rápida, con bastante animación en las calles, sobre todo en algunas zonas, especialmente emocionante resultó el paso por el punto donde estaban ubicados los peques del CAB, gracias por esos ánimos !! Rápidamente fueron cayendo los kilómetros, y casi sin darnos cuenta estábamos recorriendo por segunda vez la circunvalación y encarando también por segunda vez Ronda Pilar para poner fin a una edición más de esta carrera que tanto arraigo tiene entre los pacenses. Tras cruzar la meta en 33:06, objetivo cumplido, pues Lourdes fue la primera clasificada en su categoría. Enhorabuena !!!!

Nos vemos corriendo. 

lunes, 26 de enero de 2015

Entreno en la Sierra de Montánchez

El próximo 15 de marzo se celebrará la "I Carrera de montaña Sierra de Montánchez y Tamuja", con salida y llegada en la localidad de Arroyomolinos de Montánchez. José María Díaz, esa mente inquieta a la que la mayoría conoceréis porque es un clásico de las carreras de montaña en Extremadura, está involucrado en la organización de esta prueba, y fue él quien me propuso hacer el recorrido de la misma.
 Lo que en principio iba a ser una quedada más o menos concurrida al final se quedó en un cuarteto, el propio José María, Aurelio del Atletismo Trujillo, Víctor Rodríguez (este no necesita presentación, un auténtico crack y de los mejores de Extremadura) y un humilde servidor. A las 8:00 h. de la mañana del pasado sábado nos dábamos cita los cuatro junto a la Iglesia de Arroyomolinos, y con el mercurio marcando -3ºC comenzamos a dar las primeras zancadas hacia la salida del pueblo. El inicio del recorrido creo que está muy bien pensado, pues tras un breve tramo por el pueblo se accede a un camino suficientemente ancho y llano que permitirá hacer las primeras cribas y que cada un@, en función de su nivel y objetivos de carrera, vaya ubicándose evitando encontronazos y tapones innecesarios. Tras este primer tramo llano, a medida que nos alejamos del pueblo el camino comienza a inclinarse, progresivamente al principio pero cada vez de forma menos paulatina. Se trata de una zona en la que, en función de las fuerzas y nivel de cada un@, se puede correr, pues la anchura del sendero y la vegetación lo permiten, aunque en algunos tramos hace falta limpiar de maleza el recorrido.
Tras recorrer esos primeros kilómetros y alcanzar los 700 metros de altitud, iniciamos una bonita bajada durante la cual, a pesar de no ser muy técnica en comparación con lo que encontraremos más adelante, conviene no descuidarse. El entorno hasta ese momento es espectacular, una senda de terreno bastante compacto rodeada de monte bajo y paisaje típico de la zona en la que estamos nos acompañarán hasta descender a unos 400 metros de altitud. A partir de ahí comienza una subida sin tregua: salvaremos unos 600 metros de desnivel hasta llegar al punto más alto por el que pasará la carrera, los casi 1000 metros en los que se sitúan las antenas, para alcanzar dicho punto dejamos atrás el monte bajo y empezamos a ascender entre olivares en bancales y alguna zona de castaños.  En esa parte del recorrido el terreno es bastante variado, sendero, piedra suelta, rocas y un pequeño tramo de cemento. En cuanto a la dureza, aquí es donde vamos a encontrar las rampas más exigentes del recorrido, con  zonas en las que es imposible correr (al menos para los humanos como yo). Unos doscientos metros antes de coronar las antenas el recorrido nos ofrece un mínimo descanso y en función de como vaya la reserva de fuerzas y la preparación de cada un@, el terreno permite correr.
Desde allí arriba las vistas son espectaculares, podemos contemplar media Extremadura, y dan ganas de sentarse y disfrutar de la panorámica que se nos ofrece, pero no habíamos ido a eso, así que tras las fotos de rigor en el punto más alto de la sierra iniciamos el descenso. Tras unos cientos de metros en los que correremos sobre una pista de cemento, volveremos a la tierra, y tras salvar algún pequeño repecho que a esas alturas ya costaba encarar, iniciamos un descenso espectacular pero en mi opinión bastante peligroso. Se trata de un sendero que discurre entre castaños, y el terreno está compuesto por rocas cubiertas de hojas secas. Es una zona en la que los tobillos sufren mucho, pues los apoyos son sobre superficie dura y aunque intentemos controlar la velocidad de bajada, no siempre va a resultar fácil, pues la pendiente es muy pronunciada, así que cuidado con resbalones y posibles torceduras. En otras carreras de montaña que he disputado, como la del Granito en Quintana o la última que hice, la Subida a Campanarios, las zonas de bajada podían resultar más o menos peligrosas en función de si había llovido o había musgo, etc, pero se trataba de bajadas en las que podías arriesgar y recuperar, algo que aquí yo no veo posible, salvo en algún pequeño tramo. La bajada nos conducirá hasta Montánchez, y tras un rato de callejeo por el pueblo volvemos a las andadas para encarar la parte final de la carrera que nos llevará de vuelta a Arroyomolinos.
Tras superar una zona de falso llano con subidas y bajadas por una senda menos peligrosa que la anterior encaramos la parte final del recorrido y que para mí es la más comprometida. Se trata de una bajada en la que no hay ni camino, ni sendero, ni nada que se le parezca, así que lo que toca es "sálvese quien pueda" y a saltar de roca en roca apoyándose donde cada un@ pueda en función de sus habilidades. Imagino que el día de la carrera esa zona habrá que señalizarla de manera especial, no solo por su peligrosidad, sino por lo fácil que puede ser que los corredores se pierdan. Es una zona que yo hubiese metido en otro punto del recorrido (a mitad de carrera por ejemplo), pero en la parte final de la carrera se va a echar de menos una zona digamos más "corrible". Una vez salvada esta zona tan peliaguda cruzamos un arroyo, giramos a la izquierda y afrontamos el último repecho, unos doscientos metros a través de un bonito sendero que nos conducirá a un camino que atraviesa varias huertas y corrales de ganado para, ya en descenso, volver a entrar en Arroyomolinos y finalizar el recorrido en el mismo punto donde habíamos comenzado tras recorrer 22,7 kilómetros (si la tecnología no me engañó). El recorrido me ha parecido espectacular, y creo que va a poner en valor una zona quizá algo desconocida para algunos, y en mi opinión hacía falta una carrera de montaña en esta parte de Extremadura. Creo que va a gustar mucho entre l@s habituales del circuito FEXME, y seguro que más de un@ se va a sorprender. En conclusión, un recorrido precioso, bastante duro y muy técnico, con algunas zonas realmente complicadas y en las que habrá que extremar las precauciones. A mí me ha gustado mucho en líneas generales, pero creo que la parte final, la última bajada en la que literalmente hay que ir durante bastante rato saltando de roca en roca, puede resultar problemática y yo buscaría un recorrido alternativo.

Muchas gracias a estos tres monstruos de las carreras de montaña, ha sido un lujo compartir entreno con vosotros. Por cierto Víctor, sigo dándole vueltas a la posibilidad de organizar algo en el entorno de la Sierra de Magacela, ya hablaremos...

Nos vemos corriendo.

Enlace al video del recorrido:

https://www.youtube.com/watch?v=vS4V9u2oOiw

lunes, 19 de enero de 2015

IV Media Maratón Los Barruecos

Tras más de un mes y medio sin ponerme un dorsal, la cita elegida para volver a la competición era la cuarta edición de esta media maratón que se celebra en Malpartida de Cáceres y que inauguraba el Circuito de Grandes Carreras en Extremadura. Tras tres ediciones celebradas en el mes de mayo este año la organización decidió cambiar de fecha, todo un acierto en mi opinión y que se ha visto reflejado en un aumento considerable del número de inscritos con respecto a la edición de 2014. 
Ligero calentamiento. Foto: Ariel
La salida estaba prevista a las 11.00 h. de la mañana, así que a las 9:00 h. partía hacia Malpartida la expedición del Club Atletismo Badajoz, compuesta por Alicia, Paco, Guille y yo, acompañados por los amigos Lourdes y Ariel. El día estaba realmente desapacible desde primera hora y durante el trayecto en coche se nos ocurrían mil y una formas más agradables de pasar una mañana de domingo que la que habíamos elegido, pero el caso es que allí estábamos, convenciéndonos de que seguro que al final no sería para tanto eso de la ciclogénesis (los más optimistas incluso aún confiaban en ver el sol durante la mañana...). Llegamos a Malpartida y a pesar de que hay menos corredores de los inscritos (más de uno optó por alargar el sueño ante la mañana que se avecinaba), el ambiente en la zona de salida es bastante bueno. Una vez recogidos los dorsales, cambio de ropa, ligero calentamiento y a la línea de salida. La salida es conjunta para la Media Maratón y el 10,5k, a pesar de lo cuál todo el mundo se lo toma con bastante calma al principio. 
Salida. Foto: Ariel
Tras apenas un kilómetro por el casco urbano cambiamos el asfalto por la tierra compacta de las anchas pistas que nos conducirían hasta el monumento natural de Los Barruecos, y los 3ºC que marcaba el termómetro dan la sensación de ser algunos menos una vez que abandonamos el pueblo, sobre todo en los tramos en que el viento soplaba en contra. Al menos la lluvia que nos acompañó durante el calentamiento y durante los 3 primeros kilómetros no volvería a hacer acto de presencia durante el resto de la mañana, lo cuál fue de agradecer. Poco a poco iban cayendo los kilómetros y a pesar de que iba algo corto de preparación para esta carrera, las sensaciones eran muy buenas. Me fijo en que bastantes corredores llevan zapatillas de trail (los hay previsores) y al poco rato me doy cuenta del motivo, y es que apenas unos metros más adelante la tierra compacta de las pistas por las que transcurre en su mayor parte la carrera se había convertido en un auténtico barrizal debido a las lluvias caídas durante las últimas horas. A esas alturas la carrera ya va poniendo a cada uno en su sitio, y ya hace rato que perdí de vista al amigo Paco Arroba y al resto de corredores que acabarían ocupando las posiciones delanteras, y tras dejar atrás al grupete con el que había compartido kilómetros me engancho con Ángel Fernández, un habitual de las carreras de montaña, y mientras conversamos (él hablaba la mayor parte del tiempo) y comentamos la temporada anterior, las novedades del calendario de la FEXME para 2015 y las pruebas en las que tenemos intención de tomar parte, completamos la primera vuelta al circuito. 
Completando la primera vuelta. Foto: Ariel
No es una media especialmente dura, pero el frío viento en contra, los toboganes del recorrido y el barrizal en que se habían convertido los tramos de tierra endurecieron bastante la carrera, así que con calma seguimos con la charla hasta el kilómetro 15, en el que Ángel sube el ritmo y yo decido no tentar a la suerte y prefiero seguir haciendo mi carrera en solitario, pues ni es la mejor carrera para intentar retar al crono ni el día es el más idóneo. Los últimos tres kilómetros y medio son sobre asfalto, lo cuál es de agradecer en días como ayer, así que poco a poco sigo con el ritmo cómodo que había llevado durante toda la carrera y entro en el pueblo para marcar un tiempo final de 1:44, con muy buenas sensaciones pero deseando terminar, pues el frío era insoportable, incluso a pesar de llevar guantes y correr con mallas largas.
Recta de meta. Foto: Ariel
En la meta me está esperando Paco Arroba, que había parado el crono en 1:24, acabando decimotercero de la general, un auténtico fuera de serie y que yo creo que aún no ha llegado a su mejor versión. Tras la ducha nos reunimos con el resto del grupo y llegan los comentarios post-carrera y nos contamos como nos fue a cada uno: Guille, que había entrenado muy poco a causa de un resfriado, tomó la razonable decisión de abandonar al completar la primera vuelta, Alicia, a pesar de ir corta de preparación fue la sexta mujer en el 10,5k y Lourdes, nuestra amiga de la AACB se subió a lo más alto del pódium en categoría Veterana A, con un tiempo de 1:50. Gracias a todos por compartir este día, el año próximo volveremos a Los Barruecos confiando en que el tiempo sea más benévolo y podamos disfrutar más. A pesar de que el perfil no es el más adecuado si se quieren hacer buenas marcas, esta media merece la pena, el recorrido es precioso, y está muy bien organizada, e insisto en lo acertado del cambio de fechas. 

Ariel, muchas gracias por el espectacular reportaje fotográfico, sin ti no hubiera sido posible.

Nos vemos corriendo.

viernes, 2 de enero de 2015

Volver a empezar

Como cada año por estas fechas todos nos llenamos de buenos propósitos para poner en marcha con el recién estrenado año. Dejar de fumar, perder peso, aprender idiomas, apuntarse a un gimnasio...auténticos clásicos post-navideños entre los que el running destaca sobremanera. Durante las próximas semanas nuestros parques, calles, caminos y vías pecuarias se llenarán de individuos perfectamente uniformados, con las mallas a juego con el cortavientos, con su cinta para el pelo, con sus zapatillas recién estrenadas, todo muy bien conjuntado, con su mp-3 en el brazalete y su gps en la muñeca...si, y también con algún kilo de más fruto de los excesos propios de estas fechas. Ese sería más o menos el retrato robot de los "newcomers" que llenan nuestros pueblos y ciudades cada inicio de año, mucho ánimo y constancia a todos y bienvenidos a este mundillo.
Para los que tenemos el "veneno" inoculado hace tiempo el cambio de año no supone mucho más que una vuelta a empezar de nuevo, seguir disfrutando de este maravilloso deporte con fuerzas renovadas, nuevos objetivos y todo un año por delante para cumplirlos. En mi caso el cambio de año vendrá acompañado de nuevas motivaciones pues durante el mes de diciembre he estado bastante "vago": Un resfriado, diferentes compromisos sociales propios de estas fechas, alguna salida en bici y un calendario de carreras poco atractivo en mi opinión, han dado como resultado un bagaje kilométrico bastante pobre. Ni siquiera acudí a mi tradicional cita con la San Silvestre Dombenitense; el hecho de dejar la inscripción para última hora hizo que al final me quedase sin ella, y aunque otros años he visto que mucha gente corría sin dorsal, no es mi estilo, cuestión de principios. Podría haber tomado parte en alguna "San Silvestre" de las que llenaban el calendario y que afloran como las setas en otoño, da igual que sea el 27 o el 28, pero tampoco lo hice, pues para correr una San Silvestre, he de hacerlo el 31, también es cuestión de principios. Así que empezaré el año con la vista puesta en la Media Maratón de los Barruecos como primera cita destacable para a continuación disfrutar del calendario que han elaborado este año desde la FEXME, así que supongo que la foto que ilustra esta entrada será premonitoria y que durante este año que acabamos de estrenar la mayoría de los caminos me conducirán a algún alto. Por lo demás, os deseo un Feliz 2015 a tod@s los que de vez en cuando os dejáis caer por aquí, que tengáis un gran año en lo personal y en lo profesional, que al fin y al cabo es mucho más importante que esta locura que compartimos, aunque puestos a pedir, pues ya que corremos, que lo hagamos sanos, que las lesiones nos respeten y que sigamos disfrutando al menos como hasta ahora. Y l@s que aún no corréis, si habéis sido buen@s aún estáis a tiempo de escribir la carta a los Reyes Magos, igual os hacen caso y os convierten en uno de es@s "newcomers" como los que describía al principio y, quien sabe, algun@ igual se engancha y se une a la tribu.

Nos vemos corriendo. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

V Subida a Campanarios

La temporada de Carreras de Montaña en Extremadura está a punto de finalizar y lo hará de manera exitosa pues, poco a poco, son cada vez más l@s aficionad@s que se animan a tomar parte en las pruebas organizadas por la FEXME, que ven como el número de participantes va aumentando en cada edición. El pasado domingo 30 de noviembre tuvo lugar una de esas carreras que, temporada tras temporada, y gracias al excelente trabajo de sus organizadores, se ha convertido en cita obligada entre los amantes del trail: La Subida a Campanarios, que este año cumplía su quinta edición.
Perfil de la carrera
El año pasado finalmente no pude disputarla, así que en esta ocasión tenía la fecha del último fin de semana de noviembre marcada en el calendario desde hacía meses. La salida estaba prevista a las 11:00 h. de la mañana, así que a las 7:40 h. poníamos rumbo hacia Casas del Monte, en esta ocasión compartiendo expedición con la amiga Lourdes de la AACB, compañera habitual de entrenamientos y que había elegido esta carrera para "tomar la alternativa" en las carreras de montaña. Tras algo más de dos horas de viaje y acompañados durante bastante rato por una espesa niebla llegamos a Casas del Monte tan pendientes del cielo como de la carretera, pues la posibilidad de lluvia durante la carrera aún no estaba descartada. Tras la liturgia habitual de recogida de dorsales, cambio de ropa, fotos y visitas de rigor al WC nos dirigimos a la zona de salida, situada en la Plaza de los Morales.
Calentamos con un pequeño grupo de corredores entre los que se encuentra Rafael Bernal, del Trail Comesuelas, que ya había disputado esta carrera y nos avisa de la dureza del recorrido y del "final trampa" de la misma, pues la llegada al pueblo pica hacia arriba y pasa factura al final, algo que pude comprobar poco después.
Salida
Una vez realizado el control de dorsales nos dirigimos al arco de salida mientras la organización insiste a través de la megafonía en la necesidad de extremar las precauciones durante todo el recorrido, ya que las lluvias caídas durante los últimos días y la cantidad de agua que llevaban los arroyos que cruzaríamos iban a dificultar bastante el desarrollo de la carrera. Poco después de las 11:00 h. tomamos la salida un@s 160 corredor@s, y me sorprende que el ritmo es bastante vivo ya desde el inicio, el personal tenía ganas de marcha. Tras un breve tramo llano callejeando por el pueblo en el km.1,5 giramos a la izquierda y cambiamos el empedrado de las calles de Casas del Monte por una pista forestal y empezamos a subir. A partir de ahí, no hay tregua. Un poco más adelante, casi a la altura de la señal del km.2 piso una roca mojada y caigo sobre el costado izquierdo golpeándome la rodilla, la cara externa del muslo y la mano izquierda. Ha sido solo un susto de modo que continúo pero siendo aún más consciente de lo peligrosa que iba a resultar la carrera, pues el recorrido era una auténtica pista de patinaje. Mis pensamientos se ven corroborados por una tablilla en la que se puede leer "Zona Peligrosa", una de las indicaciones que la organización había dispuesto en las zonas con un mayor riesgo de caídas. Atravesamos una zona de piedras sueltas y siento un cosquilleo en mi pierna izquierda, me toco creyendo que se trata de algún insecto y me doy cuenta de que me he llenado la mano de sangre, me miro la pierna izquierda y veo que voy hecho un cristo, muy aparatoso, mucha sangre, pero no siento ninguna molestia, así que me olvido de las heridas, me centro en ver por donde piso y a seguir ascendiendo, ¡¡no hay dolor!!.
Paso por el Arroyo de las Gorroneras
Fotografía cedida por Ana
En el km.5 hay otra tablilla marcando una nueva zona peligrosa, y esta es peligrosa pero de verdad, durante un kilómetro hay que atravesar varios arroyos y zonas de roca mojada mientras salvamos un desnivel positivo de 150 metros. A esas alturas de carrera somos varios los que hemos sufrido alguna caída y ya se han producido varios abandonos, así que con mucha prudencia y sin dejar de mirar por donde piso, lo cuál es un gran esfuerzo, pues las vistas y el paisaje son espectaculares, dejamos atrás Malpaso y nos dirigimos hacia Piedras Labradas, lugar donde está ubicado el segundo avituallamiento y punto más alto del recorrido, por encima de los 1.000 m. de altitud. Paro unos segundos para tomarme un gel y un vaso de agua y en ese momento soy consciente de lo acertado de mi decisión de correr con manga larga, pues el viento va a soplar en contra durante todo el descenso. Tras reanudar la marcha durante medio kilómetro campo a través iniciamos un descenso vertiginoso que se prolongará hasta el kilómetro 9, y durante ese tramo hago el recorrido yo solo, pues la corredora del Solorunners de Ávila con la que había hecho prácticamente toda la subida hasta Piedras Labradas se marca un descenso que hubiese firmado el mismísimo Kilian Jornet, dejando atrás a varios corredores a un ritmo frenético. Esta parte la hice con bastante prudencia, y más después de haber probado el suelo; se trata de una parte muy técnica, con mucho desnivel y roca suelta, pero incluso las zonas de pradera aparentemente menos peligrosas se habían convertido en auténticas trampas debido a la lluvia.
En pleno descenso.
Fotografía cedida por Diego
Una vez superada la zona más conflictiva y viendo que voy bastante fresco empiezo a soltarme y a acelerar y durante el último tramo de roca suelta antes de llegar a la pista de Jarilla supero a varios corredores, un grupo de 3 que me habían alcanzado subiendo y unos cuantos más a los que no había visto durante toda la carrera.  Ya en la pista de Jarilla voy a tope y llevo el mismo ritmo que podría llevar en cualquier prueba llana, mientras sigo dejando atrás a corredores durante algo más de un kilómetro. Justo al entrar en la pista de Casas del Monte doy alcance a la corredora del Solorunners y juntos afrontamos los últimos 2 kilómetros. Me comenta que va mal porque tiene ampollas en los pies y yo también me veo obligado a moderar el ritmo, pues al volver a correr sobre llano noto los cuadriceps muy cargados como consecuencia de la última bajada y, ahora sí, un dolor en la pierna izquierda a consecuencia de la caída, así que la última subida antes de llegar al pueblo, la de Los Cobachos, la hacemos andando y en ese momento recuerdo lo que nos comentaba Rafael Bernal en la salida, ese "final trampa" al que él se refería. Una vez superado este último escollo vuelvo a correr, apenas nos quedan 300 m., entrada en el pueblo y llegada de nuevo a la Plaza de los Morales entre aplausos y con un tiempo final de 1:38:41, tras 15 kilómetros de auténtico disfrute por unos parajes dignos de un cuento de hadas. A continuación espero a la llegada de Lourdes, a la que no he visto durante toda la carrera, y una vez que hace su entrada en meta nos dirigimos al albergue para ducharnos y volver a la entrega de premios y disfrutar del concurso de tortillas que cada año pone el broche final a esta preciosa pero exigente carrera de montaña y a la programación del Otoño Mágico del Ambroz.
Concurso de tortillas
Luego llegó la anécdota final, y es que "me tocó" junto a otros dos corredores ser jurado del concurso de tortillas, con lo cuál, tras el esfuerzo de la carrera tuve que "hacer el esfuerzo de degustar 13 tortillas" a cuál de ellas más ricas y bien presentadas. Y con ese buen sabor de boca (nunca mejor dicho) regresamos a Badajoz tras un día memorable y con el firme propósito de volver el año próximo. En definitiva, un recorrido fantástico, con durísimos tramos de subida, bajadas vertiginosas, trochas, zonas de roca suelta, cruces de arroyos y  pocos tramos de pista, todo ello enclavado en un entorno natural incomparable.

Me gustaría felicitar a la  FEXME por la buena organización de la carrera y por fomentar la participación de los más jóvenes y mantener la categoría inclusiva, logrando que tod@s puedan disfrutar del deporte en plena naturaleza. También espectacular el trabajo de la Dinamización Deportiva del Valle del Ambroz y la labor de los voluntarios, sencillamente de 10, la señalización perfecta en todo momento, y el trato a los corredores excelente.  Por último, agradecer el apoyo y la hospitalidad a la gente de Casas del Monte, que crean un ambiente increíble en la meta, animando y aplaudiendo la llegada de todos los corredores.  ¡¡Nos vemos el año próximo!!